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Año 2004: Se descubren los yacimientos cerveceros más antiguos
de Europa
LUGAR : “Can Saduní” Begues (Barcelona) |
Mucho antes de
que los fenicios y los griegos expandieran la cultura de la vid y
el vino por todo el Mediterráneo, la cerveza sació la sed del
agricultor neolítico, celebró victorias, honró a las visitas y
acompañó a los muertos en el más allá. El líquido se esfumó para
siempre, pero los sedimentos que quedaron en el fondo de tinajas,
algunas bellamente talladas, han permitido reconstruir una
historia milenaria.
Hace 5.000 años, una pequeña comunidad agraria y
ganadera vivió en la actual Begues, en Barcelona. No fue
particularmente importante ni en tamaño ni en población, pero sí
tuvo una cierta actividad artesana, como demuestran las
excavaciones que desde hace 24 años desarrolla el equipo de Pepa
Villalba, de la Universidad de Barcelona (UB). En el yacimiento de
Can Sadurní, los arqueólogos localizaron unos silos de cebada,
molinos y un recipiente cerámico de gran tamaño (50 litros) con
restos de cerveza. "Es sorprendente. Creemos que en Can Sadurní no
sólo se consumió cerveza hace cinco milenios --son los restos más
antiguos localizados hasta ahora en Europa--, sino que
posiblemente fue una auténtica factoría", explica el profesor
Jordi Juan Tresserras, del Programa de Arqueología de los
Alimentos de la misma universidad.
El hallazgo se presento en el 2004 en Barcelona durante en un
congreso sobre historia de la cerveza celebrado en homenaje al
profesor fallecido D.José Luis Maya, impulsor de esta disciplina
arqueológica. Los participantes, procedentes de una docena de
países, debatierón sobre el origen de la bebida, los tipos
prehistóricos de elaboración y el papel de la cerveza en las
diferentes culturas y religiones.
SORIA, HASTA AHORA La cerveza más antigua
localizada hasta ahora en Europa procedía del valle de Ambrona, en
Soria, donde se hallaron restos junto a ajuares funerarios de hace
4.500 años. En cualquier caso, la cerveza debió de ser una bebida
muy popular entre los pueblos iberos y preiberos, como confirman
más de 20 yacimientos repartidos por varias provincias, desde
Toledo a Tarragona o Teruel. "El vino, en cambio, no llegó a la
península hasta el siglo VIII antes de Cristo", añade Juan
Treserras.
El mismo equipo de la UB localizó con
anterioridad restos de sedimentos de cerveza bien conservados del
año 1.200 antes de Cristo en Genó (Lérida) que permitieron
reconstruir y embotellar simbólicamente una cerveza prehistórica.
Los investigadores han repetido en varias ocasiones la experiencia
de organizar cenas en las que se sirve cerveza ibera acompañada de
aperitivos de la misma época.
La reconstrucción ha permitido descifrar las
características de las cervezas neolíticas: se elaboraban con
cebada (o trigo) y, por regla general, tenían mucha espuma, poco
gas y alta graduación alcohólica (entre 8º y 10º, aunque no se
consumían diluidas). Se parecían más a las actuales ale que a las
tan habituales pilsen , explica Juan Tresserras. Se cree que eran
rubias, aunque el color sigue siendo un misterio porque el
proceso de tueste no deja restos, "y a menudo se elaboraban
con miel", añade el profesor.
Comparado con nuestras cervezas, una de las
características de las bebidas iberas y preiberas es que no
utilizaban el lúpulo como fermentador, sino la artemisa, planta
que además funcionaba como conservante. Para elaborar el mágico
caldo, era necesario además unas grandes tinajas y un poco de
arte. "Es más fácil fabricar vino que cerveza, puesto que la pulpa
ya lleva sus propios fermentadores", precisa Tresserras.
Salvo en Grecia y el sur de Italia, la cerveza
fue durante varios milenios la bebida más popular de Europa. La
variante más antigua localizada hasta ahora procede de Africa.
Tras una época de cierto ocaso, la cerveza resurgió en Europa con
los monasterios medievales o abadías.
Recientemente, los análisis químicos de los
residuos orgánicos presentes en el interior de las vasijas
cerámicas han permitido documentar restos de malta de cebada y de
trigo e hidromiel en algunos recipientes. Por el momento, contamos
con noticias de los yacimientos de Can Sadumí (Bajo Llobregat,
Barcelona)y Huecas (Toledo); se trata de las primeras evidencias
de consumo de alcohol en la Península y se fechan en el Neolítico
medio. Ya en época calcolítica contamos con los yacimientos de la
Loma de la Tejería (Albarracín, Ternel) el Valle de Ambrona
(Soria). El proceso de elaboración de la cerveza comenzaba con el
malteado consistente en producir la germinación del grano. Para
ello se remojaba y posteriormente se dejaba reposar en algún lugar
húmedo y fresco.
Después se realizaba el secado y tostado del grano, que favorecían
la disolución de los azúcares en los procesos ulteriores. Más
tarde se trituraba el cereal y se maceraba calentándolo en agua.
Se produce así la fermentación que caracteriza a la cerveza. Por
último, se añadían hierbas aromáticas o miel y la bebida estaba
lista para el consumo.
Tanto la fabricación como el consumo de cerveza
están en relación directa con el
uso de recipientes cerámicos. Los de mayor tamaño para el proceso
de maceración,
mientras vasos más reducidos, en ocasiones decorados, se
utilizaban para el consumo.
De hecho, durante el calcoIítico el consumo de
cerveza está atestiguado en vasos
campaniformes, cuya decoración y calidad técnica inducen a pensar
en un consumo
con carácter excepcional (festejos, ceremonias).
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